Nací un 11 de Noviembre del año 1990 y, desde que tengo conciencia, hasta el día de hoy sigo pensando que me conozco poco... y que eso de que es sólo uno quién se conoce verdaderamente, es falso. No me conozco... pero quiero conocerme... quizás por eso escribo estas cosas...
En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta... En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez... Un estanque maravilloso. Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente... Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque. La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.
Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.
Ventana al mundo...
Loading...
Nuevos amaneceres...
Empecé a perderla con cada una de sus palabras, con cada uno de sus silencios. La ausencia se instaló en mi corazón y mi cuerpo continúa helado. Tengo tanto frío. No dejo de notarla en cada rincón y en cada noche... en cada día... Esos días que devoran almas, dilapidan sueños y arrasan memorias. Mientras seguimos como si nada. Ya no quiero seguir llorando, ni maldiciendo, ni vagando buscándola por calles oscuras. Quiero surgir de la nada y reir, mientras escribo páginas en blanco con tinta de nuevos amaneceres.
Music... (?)
Loading...
Querías ver algo??
Loading...
Adios...
Tú podrás salir... yo debo conformarme con estar aquí eternamente.
1 comentarios:
es bueno estar seguros de que la locura no forma parte de nosotros.... las apariencias engañan!!
jajaja.. sueo decir siempre que no estoy loca, aunque a veces sospecho que si...
saludos!
Publicar un comentario en la entrada